martes, 4 de agosto de 2015

HUNEDOARA, HISTÓRICA CIUDAD DE TRANSILVANIA.



Hunedoara es el centro de los territorios que el emperador (y rey de Hungría) Segismundo de Luxemburgo, entregó al padre de Janos Hunyadi (o al mismo Janos), dando origen a uno de los más poderosos linajes transilvanos de la Baja Edad Media. Durante la Edad Media Transilvania fue el feudo de grandes magnates húngaros. La humilde población se dedicaba a las duras labores agrícolas, y así fue durante siglos. 

Llegamos a Hunedoara bien temprano, cuando la ciudad despertaba del sueño/descanso nocturno. Aparcamos la autocaravana en el parking del castillo, aunque tuvimos que esperar hasta la hora de apertura del mismo (¿era a las 9.00 a.m.?). 




Viviendas nuevas, o renovadas, a las que se les han añadido rimbombantes cubiertas compuestas (una especie de barroco metálico), mayoritariamente encarnadas (coloradas, para que se me entienda), que tienden al rococó, es lo primero que llama la atención cuando vamos entrando en Hunedoara. (Lamentablemente no pudimos tomar ninguna fotografía). El ayuntamiento, situado junto a una pintoresca iglesia ortodoxa, muestra su puerta de entrada flanqueada por dos personajes históricos de la región: Avram Iancu y Iancu de Hunedoara. 

Situada en Transilvania, Hunedoara – en húngaro Vajdahunyad (el castillo de Hunyad) – un importantisimo centro metalúrgico era la capital medieval de uno de los clanes más poderosos de la región, los Corvino, liderados por el comandante Janos Hunyadi (Iancu de Hunedoara en rumano). 

Históricamente integrada en Hungría, esta ciudad que ha cambiado varias veces de nombre – Hungnod, Huniad, Hwnyadwar, Vayda Hunyadi – convertida en destacado núcleo industrial del hierro y el acero a partir de la Revolución Industrial, pertenece desde los años inmediatamente posteriores a la Gran Guerra, al estado de Rumanía (un hecho que sigue provocando fricciones entre los dos vecinos). 


La historia de la ciudad está estrechamente vinculada a la familia Corvino, un linaje de peso en la política europea bajomedieval, desde que en el año 1409 el rey húngaro Segismundo de Luxemburgo cedió el castillo y el territorio a Voicu (Vajk) Corvino, en agradecimiento por sus servicios militares prestados. Su hijo, Janos Hunyadi (que llegó a ser regente de Hungría) estableció aquí su residencia, convirtiéndola en el centro de sus posesiones. Otro de los miembros del clan que dejó aquí su impronta fue el rey húngaro Matías Corvino. 



En el colorido blasón de la ciudad están representados tres de sus símbolos; el castillo, el cuervo (emblema de los Corvino) y la siderurgia. 

En la colina del castillo se han descubierto artefactos líticos, lo que revela su temprana ocupación humana. Durante la Edad del Hierro, los dacios extraían metal de esta zona. En relación con esta actividad han encontrado restos de hornos de hierro en la colina cercana al castillo. La riqueza férrea de la zona atrajo también a los ambiciosos romanos, que se instalaron aquí tras las guerras dácicas. Para controlar y proteger la explotación minera, la legión XIII Gemina, cuyo cuartel general se encontraba en Apulum (Alba Iulia) construyeron aquí un pequeño puesto avanzado. 

Los siglos que siguieron a la retirada de Roma de la región, estuvieron marcados por un intenso trasiego de pueblos de diferente procedencia: godos, hunos, eslavos, magiares, pechenegos y cumanos. Hacia el año mil las principales fuerzas políticas y demográficas eran valacos, que lograron formar pequeños feudos, que acabaron sometidos por los magiares. Transilvania pasó a formar parte del recién nacido Reino de Hungría y Hunedoara se convirtió en zona de amortiguamiento para la corona húngara, frente a los pechenegos y cumanos que se habían establecido al sur de los montes Cárpatos. Más tarde llegaron a la región colonos sajones asentados por voluntad de Hungría y emigrantes zíngaros que procedentes de la India habían atravesado medio mundo para encontrar un nuevo hogar. 


La primera evidencia documental es de 1265, y menciona a Hungnod como un importante centro para el curtido de pieles y el procesamiento de la lana. Los campos y bosques circundantes proveían a la ciudad de materia prima, que llegaban por medio de aldeanos, tramperos y arrieros a los talleres y mercados del burgo. Otra actividad económica que se desarrollaba en Hungnod era la extracción de hierro y la metalurgia, especializada en la fabricación de armas y de herramientas y aperos. 

Desde el siglo XIV la ciudad es conocida como residencia de la familia Hunyadi. Janos Hunyadi reforzó el castillo (a la vez que su posición de fuerza), al mismo tiempo que Hunedoara se convertía en un importante mercado para el hierro. El rey Matías le concedió el estatus de ciudad libre de impuestos. Años después del año 1514 la ciudad sufrió las consecuencias de la revuelta campesina dirigida por Gyorgy Dozsa, que terminó aplastada y con su líder torturado y ejecutado. En el siglo XVI se estima la existencia de más de cien casas y una población cercana a los ochocientos habitantes, unas cifras considerables para la época. 


Poco más vimos de la ciudad. Una urbe mucho más grande de lo que pudimos intuir al llegar. Las auténticas dimensiones las atisbamos cuando intentabamos salir de ella. Creo recordar que nos perdimos dos o tres veces antes de poder salir y tomar la carretera que debía conducirnos al siguiente destino: Alba Iulia. 

domingo, 28 de junio de 2015

MATÍAS CORVINO.




He atravesado la llanura húngara  , bajado a las catacumbas de Pecs  , visto una puesta de Sol en Szeged, caminado junto a la orilla del Gran Río en Mohács, ascendido hasta la Roca del Cuervo en Holloko, remontado el Danubio, contemplado la inmensidad desde el castillo de Visegrad, paseado por Szekesfehervar , la ciudad de la Coronación y por Veszprem, la ciudad de las reinas, subido a la inmensa cúpula de la Iglesia Madre húngara en Esztergom e irremediablemente he caído rendido ante la indeleble belleza de Budapest. Definitivamente me enamoré de Hungría, de su gente y de su historia. Por todas partes encontré las huellas de Matías Corvino, uno de los monarcas más recordados en el país magiar; favoreció la implantación del Humanismo en su reino, fortaleció el estado, aspiró al trono imperial, luchó contra turcos, bohemios, polacos y valacos, consiguiendo ademas la mayor expansión territorial en la historia del Reino de Hungría. Coronado en Szekesfehervar, residió en Visegrad, embelleció Buda y murió en Viena. Él mismo quiso contarme su historia.



Matías no había nacido para reinar. Por sus venas no corría sangre azul, ni siquiera era primogénito de su familia, pero al parecer el destino de las personas (afortunadamente) no viene escrito en los genes. Los acertados movimientos estratégicos de los miembros de su poderoso clan, y su propia determinación personal, le convirtieron en uno de los monarcas europeos más reputados (y prestigiosos) del siglo XV, y un símbolo perpetuo para su país, Hungría. Bien es cierto, que la tierra originaria de su estirpe, Transilvania, pertenece desde hace unos cien años, a otro estado, la vecina Rumanía. Hijo de Janos Hunyadi , un reputado comandante conocido como "el Caballero Blanco", famoso por sus batallas (y victorias) contra los turcos, terrateniente transilvano y regente de Hungría durante la minoría de Ladislao V, y de Erzsebet Szilágyi, perteneciente a una noble familia húngara. El Matías niño fue educado en Hunyad (Hunedoara) el centro de las posesiones paternas, por un eminente preceptor, Janos Vitez, tutor, maestro y máxima autoridad religiosa como Arzobispo de Esztergom.



A la muerte de Janos Hunyadi, poco después de salvar Belgrado de las llamas turcas, su primogénito y heredero, Ladislao, se vio envuelto en una rocambolesca conjura palaciega, a consecuencia de la cual fue declarado culpable de traición y decapitado. Matías terminó arrestado en Praga, pero logró, con la ayuda y mediación de Janos Vitecz, establecer una alianza con el rey de Bohemia, Jorge Podiebrad, que además le ofreció a su hija Catalina en matrimonio. En estas circunstancias, Mihaly Szilágyi, hermano de la madre de Matías, quien aún era un niño (y esa circunstancia le salvó de acabar como su hermano mayor), se convierte en el "padrino" del poderoso clan de los hunyadi, y en protector del futuro rey.

La prematura muerte del rey Ladislao V, que ha pasado a la historia como "el Póstumo", provocó una situación de trono vacante, y el enfrentamiento entre las diferentes facciones nobiliarias para imponer a su candidato. Según la tradición, mientras Matías permanecía secuestrado en Bohemia, algunos nobles húngaros juraban sobre las heladas aguas del Danubio que Matías sería su único rey. La actuación de su tío materno Mihaly, que no tuvo inconveniente en usar la fuerza para presionar, intimidar y convencer a los indecisos, su propia madre y otros influyentes aliados de la familia, como Janos Vitecz o su suegro Jorge Podiebrad, resultaron determinantes para que Matías, que sólo tenía quince años, fuese elegido rey de Hungría.



En 1458 Matías era proclamado rey, pero lo coronación oficial y legítima se retrasó uno años, pues la Santa Corona, sin la cual el acto de la coronación carecía de validez, se hallaba en poder del emperador Federico III. Tras varios años de duras y tensas negociaciones, la corona fue devuelta, a cambio de una importante suma de dinero y la promesa de que si Matías moría sin heredero, Federico podría sentarse en el trono magiar. El enfrentamiento entre Matías y Federico fue recurrente a lo largo de las vidas de ambos, pues Federico pretendía reinar en Hungría y Matías convertirse en el emperador del Sacro Imperio.



En 1464, Matías, era coronado rey como dios manda: en la ciudad de Szekesfehervar, por el obispo de Esztergom, Dionisio Szecsi , y con la Santa Corona Húngara. En un rincón de la ciudad de Szekesfehervar un precioso monumento recuerda la coronación del rey Matías.

Muy pronto demostró Matías de que pasta estaba hecho. Su primera decisión importante fue apartar del poder a su tío Mihaly (Miguel para los amigos), el mismo que había propiciado su entronamiento, pues el joven rey, pudo entrever claramante cual era la intención del hermano de su madre; regentar Hungría en nombre de su sobrino. Esta medida anunciaba el ideal político del rey Matías, la monarquía autoritaria, y a lo largo de su reinado fue dando pasos en esa dirección con la finalidad de consolidarla.



En la segunda mitad del siglo XV, Fernando de Aragón, Isabel de Castilla, Lorenzo de Médici, Murad II, Mehmet II, Federico III, Maximiliano I o el propio Matías Corvino personificaron la creación del Estado Moderno. Cada uno de ellos puso un granito de arena (o de cemento según se mire) en la creación de un nueva forma de organizar el estado, dejando atrás definitivamente la esencia y fundamentos de las monarquías feudales. Se trata de los cimientos de las formas estatales que conocemos (y sufrimos) hoy día. Matías forjó alianzas con la baja nobleza y con la dinámica, y por momentos, poderosa burguesía urbana, enfrentados ambos a la gran nobleza, privilegiados y rancios linajes de terratenientes inmovilistas, para dinamitar sus posiciones de preeminencia y lograr la independencia absoluta de la institución monárquica. Para sufragar sus ambiciosos proyectos reformó la hacienda, apartando a la nobleza de los ingresos reales y apoyándose en un cuerpo de funcionarios profesionales.



En Visegrad, a orillas del Danubio, vigilado desde la altura por un auténtico nido de águila fortificado, se levantan los impresionantes restos pétreos de un palacio renacentista, restaurado y engrandecido por el Rey Cuervo, una materialización del poder absoluto que llegó a detentar el rey. Sus ruinas aún conservan la grandeza que el edificio tuvo en vida.

Combatió en diferentes momentos contra todos sus vecinos: su propio suegro, Jorge Podiebrad (acusado de proteger a los husitas) encabezando una cruzada y proclamándose rey de los checos católicos, con el monarca de Polonia Casimiro IV, con el incómodo voivoda valaco Vlad "el Empalador" al que no dudó en arrestar y utilizar como peón en un enorme partida de ajedrez, con los invencibles turcos, con el inteligente Esteban III de Moldavia y sobre todo, con Federico III del Sacro Imperio. La Europa cristiana veía en Matías al general que debía llevarles hacia la definitiva victoria sobre los sultanes otomanos, no obstante, la mayor preocupación de Corvino fue el cetro imperial. Podemos hipotetizar que el plan de Matías consistía en crear un fuerte estado en Europa Central que aglutinaría Hungría, Bohemía y el Sacro Imperio, para hacer frente, con garantías de éxito, al poderoso Imperio Otomano.

Su enfrentamiento con Federico y sus ansias imperiales, le llevaron a sitiar y ocupar Viena en 1485. Todo para nada. Trasladó su corte a la capital austríaca, pero en 1486, los electores imperiales se decantaron por el hijo de Federico, Maximiliano I, al que nombraron Rey de Romanos (es decir, heredero del Sacro Imperio Romano Germánico). Incluso en la carrera de la vida venció Federico, que murió tres años después que Matías.



Aunque Matías jamás alcanzó, ni de lejos, las altas cotas militares de su padre, organizó un moderno ejército para mantener el orden interno, consolidar el poder autoritario dentro de sus fronteras, asegurar las fronteras del país y luchar por sus objetivos expansionistas. Este ejército formado básicamente por mercenarios, soldados profesionales, era conocido como "ejército negro". Este "ejército negro" estaba organizado en tres cuerpos: la caballería pesada, los húsares, unidades de caballería ligera que ganarían fama y popularidad durante la Edad Moderna europea, y la infantería, que incluía arcabuceros. Los arcabuceros eran rodeados y protegidos por escuderos, lanceros y hombres acorazados, de tal forma, que podían disparar con la sensación de parapetarse en un bastión. También incorporó carros husitas, de los que su inteligente (y flexible) padre ya hizo buen uso.

Al año de casarse con Catalina, la hija del rey bohemio murió y Matías quedó viudo. No perdió el tiempo Matías, y encontró a varias amantes, una de las cuales llegó a darle un hijo, bastardo por supuesto, hasta que en el año 1476 contrajo matrimonio con Beatriz, la hija de Ferrante I, rey de Nápoles. Con Beatriz llegaron a la corte húngara poetas, músicos y artistas italianos, que siempre han tenido la extraordinaria capacidad de exportar sus productos; el Renacimiento, los zapatos, el café, los helados, la pasta o la pizza, por nombrar los más conocidos.



Otro de los motivos por los que es alabado y recordado este rey es que, precisamente junto a su segunda esposa, Beatriz, propició la irrupción del Humanismo en tierras húngaras. De un lado Matías se había rodeado de los más selectos pensadores humanistas, empezando por su maestro Janos Vitez, el afamado Janos Panonio, su cronista Antonio Bonfini, o el bibliotecario Galeotto Marzio. El monarca poseía una biblioteca con más de mil volúmenes, digna del más purista de los eruditos. De otro ladro, la reina consorte irrumpió en Hungría con un variopinto cortejo formado por escritores, poetas, músicos, maestros y artistas italianos, que introdujeron en la corte disciplinas antes desconocidos. Además introdujo costrumbres elegantes en la comida y en las formas de vida. Los bravos magiares dejaron de comer el goulash y la paprika, y comenzaron a apreciar las virtudes de la pasta y la pizza.



Los palacios de Buda y de Visegrad fueron embellecidos por deseo y obra de la pareja real, llenando las habitaciones de sus palacios con muebles de lujo y decorando las estancias con pinturas y grabados de excelso gusto italiano.



En 1490 el rey Matías murió en Viena, sin poder llegar a convertirse en emperador. No obstante, consiguió considerables éxitos como monarca, a pesar de no ser de sangre real. La imagen legendaria de Matías, el rey Justo, fue dibujada tras su muerte, pues esta, fue seguida de inestabilidad y disturbios en el reino, por lo que Matías, que defendía a los pobres y derrotaba a los orgullosos señores que abusaban de su poder, encarnaba una época dorada. Una leyenda , un tanto apócrifa, hacia descender a Matías Corvino, a través de su padre Janos Hunyadi, del recordado rey (y emperador) Segismundo de Luxemburgo . Por supuesto, el inteligente Matías jamás se preocupó por desmentir esas historias, ni por aclarar los oscuros orígenes de su progenitor.



El pueblo, siempre ávido de cuentos, chismes, modelos e historietas, convirtió a Matías en protagonista de aventuras y situaciones más o menos irreales, que coadyudaron a forjar la figura post morten del rey justo, campechano y cercano al pueblo. Eso sí, también contaron sus amoríos y peripecias fornicadoras. Juan Carlos I de España circulaba de incógnito con su motocicleta de gran cilindrada por las carreteras de la transición socorriendo a accidentados y necesitados, del mismo modo que Matías Corvino gustaba pasear disfrazado de plebeyo, pasando desapercibido entre el populacho y ofreciendo su ayuda a los más desvalidos. También tuvo Matías a su particular Corina en la figura de Ilonka , joven y hermosa pastora, protagonista de cuentos y narraciones populares.



Visegrad, Budapest, Szekesfehervar, Esztergom, Vezprem, Holloko, Pecs, Mohacs, Szeged, prácticamente no hay ciudad húngara que no recuerde a su rey. Quedaron atrás los reyes santos de la Edad Media, como Esteban o Ladislao, y Matías se convirtió en el prototipo de monarca autoritario renacentista, férreo gobernante y activo humanista, de su mano penetraron en Hungría las nuevas ideas alumbradas durante el Renacimiento.


domingo, 21 de junio de 2015

VLAD DRÁCULA ENCARCELADO EN LAS ENTRAÑAS DE BUDAPEST.



El terrible voivoda valaco, Vlad III, caído en desgracia, pasó un tiempo como rehén del rey Matías de Hungría. Un tiempo que se prolongó más de una década. Los verdaderos motivos solo podemos suponerlos, algo hizo Vlad, que enojó a su antiguo aliado y protector.


Aunque muy posiblemente viviría en una auténtica jaula de oro, a las mentes más escabrosas, les gusta imaginarlo sometido a las más terribles torturas y vejaciones. En el subsuelo de la colina donde se asienta Buda, existe un húmedo y oscuro laberinto, y una tradición apócrifa cuenta que el Empalador pasó parte de su cautiverio encerrado en él.


Una auténtica ciudad subterránea recorre Buda por el subsuelo.



Resulta muy complicado reconstruir la historia de Vlad el Empalador, prisionero en Buda y convertido en un vampiro de leyenda. En 1462 Drácula fue encerrado en las mazmorras localizadas en las cuevas que se encontraban en el interior del Distrito del Castillo. (Las noticias coetáneas sobre el prisionero son poco fiables). Sabemos, por noticias de la historia local, (a ciencia cierta) que en tiempos de los Hunyadi, las cuevas no solo eran utilizadas para encerrar a prisioneros, sino también como cámara de tortura. ¿No tuvo suficiente Vlad con sufrir tormento en Turquía, que también padeció terribles torturas en suelo húngaro?.  


viernes, 12 de junio de 2015

SEGISMUNDO DE LUXEMBURGO



Roma, Ciudad Eterna y Caput Mundi, 31 de mayo del año 1433, el Papa Eugenio IV corona como emperador del Sacro Imperio a Segismundo de Luxemburgo, que se convierte, a partir de ese momento, en el monarca más poderoso de la Europa católica. A la corona de Hungría y a la de Bohemia, sumaba ahora el cetro imperial. A mayor poder, mayor número de rivales. Prácticamente los venció a todos, a unos con la espada, a otros con buenas palabras. Solo hubo una turbia amenaza que no fue capaz de conjurar, la expansión otomana. 

Segismundo era hijo de Carlos IV , el emperador que puso todo su empeño en convertir Praga en la ciudad más hermosa de Europa. Para reforzar sus relaciones con la Santa Corona húngara, Carlos casó a Segismundo con María, la hija del rey húngaro Luis el Grande . Ese enlace permitiría a Segismundo convertirse en rey de Hungría. Nacido en Alemania, Nuremberg, de ascencencia Bohemia, a lo largo de su vida, el futuro emperador, hijo de emperador, se fue identificando profundamente con su patria adoptiva, Hungría.

Cuando murió Luis el Grande, su hija María fue coronada reina de Hungría con todo el boato y ceremonial pertinente. Algunos años después, Segismundo también fue coronado y aceptado como rey de Hungría por el pueblo magiar. En la práctica, gobernó sólo. Instaló su corte en la colina de Buda, que se alza majestuosa sobre el Danubio , y que con el tiempo, unida a Pest, se convirtió en la más fascinante capital de toda Europa Central. Remodeló el castillo, que se fue convirtiendo en un palacio de bellos contornos.

Ferviente defensor del catolicismo pasó gran parte de su vida, y de su reinado, luchando en favor de la Iglesia. En 1396 dirigió una desafortunada cruzada que acabó en desastre en la batalla de Nicópolis, donde el ejército cristiano fue superado tácticamente por los generales otomanos. El propio rey estuvo a punto de perder la vida.

La expansión del Islam por Europa oriental era solamente una de sus preocupaciones, pues la Iglesia Católica estaba inmersa en una tremenda crisis institucional, con tres papas que se consideraban legítimos, Juan XXIII, Gregorio XII y Benedicto XIII, el Papa Luna. Aquí también Segismundo tomó cartas en el asunto. En 1413 convocó el Concilio de Constanza con el objetivo de terminar con este despropósito, y después de dimes y diretes, tensas negociaciones y un poco de voluntad por parte de todos, Martín V es elegido Papa, poniendo fin al Cisma de Occidente.

Pero en el Concilio de Constanza también había otro asunto espinoso que tratar, la herejía del bohemio Jan Hus. El propio Hus fue convocado al concilio, y el incauto se presentó inocentemente allí. A pesar de defender sus postulados, no pudo convencer a los inmovilistas censores de la iglesia, y el pobre Hus fue juzgado, condenado y finalmente quemado en la hoguera. Este acontecimiento traería a Segismundo más de un quebradero de cabeza, y posiblemente, un sentimiento de culpa. En 1419 murió su hermano Wenceslao, rey de Bohemia, por tanto la corona pasaba a Segismundo, pero se encontró con la durísima oposición de los seguidores de Jan Hus, conocidos como husitas, iniciándose un conflicto bélico conocido como “guerras husitas”. Nuevamente la religión como excusa política. Jan Zizka “el Tuerto” uno de los más celebrados estrategas de la Baja Edad Media, dirigió con maestría los ejércitos husitas, a los que Segismundo opuso al mejor de sus comandantes, Janos Hunyadi . Un largo conflicto que se prolongó durante quince años, sin que ninguno de los dos bandos consiguiese una victoria clara y definitiva. Cuando la diplomacia falla, se recurre a la guerra. Cuando la guerra no soluciona los problemas se vuelve a la diplomacia. En 1434, se firma el Tratado de Basilea, Segismundo, con el apoyo del papa Eugenio IV, acepta cierta libertad de culto religioso, y los bohemios reconocen a Segismundo como su rey.

Tras la muerte de María, Segismundo no estaba dispuesto a renunciar al amor y a los placeres de la carne, y se enamoró de una joven de la nobleza, con origen esloveno, Bárbara de Celje, con la que contrajo matrimonio en 1408. De este matrimonio nació su única hija, Isabel, que se casó con Alberto , hijo del duque de Austria, Alberto IV. Decidido a dejarlo todo atado, y bien atado, Segismundo nombró sucesor y heredero a su yerno, que reinaría en Hungría y sería conocido por el sobrenombre de “el Magnánimo”.

Segismundo de Luxemburgo, es también conocido por haber fundado la “Orden del Dragón”, que tanta tinta (y sangre) ha hecho correr. Una enigmática orden, con fama de esotérica, concebida para luchar contra el Imperio Otomano y defender a la iglesia católica de sus enemigos. Creo que no hace falta añadir, que la fama de dicha orden, se relaciona con la pertenencia a la misma de Vlad II , el padre de Vlad III el Empalador, elevado a los altares de la cultura popular del siglo XX, como Drácula, gracias a la transmutación literaria que del personaje propició el irlandés Bram Stoker. La Orden del Dragón, que algunos ocultistas vinculan con supuestos conocimientos sobre magia póstuma, ha servido de inspiración, como templarios, masones y rosacruces, a las mentes más dadas a la ensoñación literaria y la fantasía.

Rey de Hungría, rey de Bohemia, Emperador de la Iglesia, con Occidente destruyéndose en la Guerra de los Cien años, y oriente convulsionada por las campañas turcas, Segismundo fue durante algunos años, el hombre más poderoso de Europa. Fe, perseverancia, determinación y buen talante fueron sus armas, convencido de que lo que no se obtiene con la espada, se consigue con las palabras. En 1437 falleció Segismundo, y fue sepultado en Nagyvárad, actualmente Oradea en Rumanía, junto a la tumba de uno de los reyes santos húngaros, San Ladislao .

domingo, 7 de junio de 2015

DROMIQUETES, REY DE LOS GETAS.



Los dacios, conocidos también como getas, eran un valiente y aguerrido pueblo que vivían al norte del Danubio, un territorio que corresponda, a grandes rasgos, con la Rumanía actual. Dromiquetes reinaba sobre varios de estos grupos tribales y dominaba un vasto territorio que abarcaba parte del Valle del Danubio y se extendía hasta los Cárpatos, situándose su capital, Helis, en la llanura de Valaquia. Estos getas guerreaban dinámicamente contra todo aquel que atravesase sus dominios, en cierta ocasión Dromiquetes consiguió vencer en batalla a Lisímaco, uno de los sucesores del gran Alejandro, y hacerlo prisionero. En tierras de los getas, un humilde y diplomático Dromiquetes, mostró la pobreza de su pueblo y lo inoportuno de guerrear contra ellos, siendo más beneficioso establecer una alianza. Esta alianza se confirmó con la boda entre una hija de Lisímaco y el propio Dromiquetes.

jueves, 16 de abril de 2015

YAKUB CELEBI



La Batalla de Kosovo es el acontecimiento fundacional del nacionalismo serbio y el origen de la enquistada enemistad con Albania. Pero para el Imperio Otomano también tuvo funestas repercusiones, el propio sultán Murad I quedó muerto en el campo de batalla.

Yakub Celebi, hijo mayor de Murad, valiente comandante de sobrada experiencia militar, cuya actuación había contribuido a la victoria en el "Campo de los Mirlos", despertó rápidamente los recelos de su hermano menor, Bayaceto, proclamado soberano tras la muerte de su padre. Horas después de la batalla, el nuevo sultán ordenó la detención y ejecución de Yakub, para eliminar toda posibilidad de rebelión y conflicto por el trono otomano.

"Yakub Celebi, the sultan's oldest son, was also killed, and his younger brother Bayezi was declared sultan".

Ismail Kadare. "Elegy for Kosovo".  

domingo, 15 de marzo de 2015

ILONKA Y MATÍAS CORVINO.



En el patio del Palacio de Budapest se encuentra la Fuente de Matías, en la que el famoso rey Matías Corvino, aparece en una escena de caza, acompañado de un numeroso séquito de ayudantes y sirvientes, y de otras figuras como el poeta Galeotto Marzio. La esencia romántica del grupo escultórico está inspirada en una balada del poeta Mihály Vórósmarty.



El rey Matías, hijo del gran guerrero Janos Hunyadi, disfrutando de un placentero día de caza, ocupación favorita de los nobles cuando no están guerreando, se encuetra con una joven y hermosa campesina, de nombre Ilonka, y cae perdidamente enamorado de ella. Este tipo de historias servían para realzar la personalidad romántica y enamoradiza del rey húngaro.  

viernes, 6 de febrero de 2015

REPÚBLICA DE RAGUSA. PERLA DEL ADRIÁTICO.



La República de Ragusa, cuyo centro era la actual Dubrovnik, cuya belleza arquitectónica y marco natural incomparable la hecho merecedora del título de Perla del Adriático, fue uno de los más poderosos estados mediterráneos de la Edad Media, compitiendo de igual a igual con la República de Venecia, el agonizante Imperio Bizantino, y más tarde, con el Imperio Otomano.


Dubrovnik, capital de la antigua (y añorada) República de Ragusa, es urbanística y arquitectónicamente una ciudad perfecta, y una de las más bellas del Viejo Mundo, capaz de rivalizar en todo con Venecia. Sus enormes murallas han hecho de Dubrovnik una ciudad sin fisuras, una plaza fuerte prácticamente inexpugnable. 


La República Marinera de Ragusa consiguió escapar al control de Venecia, dueña absoluta del Mediterráneo Oriental, y prácticamente monopolizó el comercio de los metales procedentes de las minas de Serbia y de Bosnia, especialmente la plata, distribuyéndolo por todo el Mediterráneo, lo que influyó en el gran desarrollo de la República, y de su ciudad capital. Por otro lado Ragusa contaba con una experimentada marina y una formidable fortificación para defender su independencia, los indomables ragusinos (o como quiera que sea que se llamasen) únicamente sucumbieron, perdiendo con ello su autonomía, bajo el imparable rodillo con el que Bonaparte asoló media Europa.


A principios del siglo IX Ragusa era ya la ciudad más importante de Dalmacia meridional, y formaba una próspera comunidad bajo la égida de Bizancio, siendo más tarde controlada por Venecia. En 1358, en el contexto del conflicto entre Venecia y el Reino de Hungría, se firmó el Tratado de Zadar, constituyéndose Ragusa en República, y aunque debía pagar tributo a Hungría, pudo sacudirse el dominio veneciano. 


Una pequeña ciudad, de escasas dimensiones, protegida por una poderosa muralla , lanzaba a sus navíos a navegar por el Levante Mediterráneo, desde el Adriático hasta el Bósforo. Algunos académicos italianos la consideran la Quinta República Marinera de Italia junto a Venecia, Pisa , Génova y Amalfi. 


En la Plaza Luza se concentraba la vida pública y política de la República de Ragusa, un estado que elegía a sus gobernantes de forma democrática. La población dálmato-latina constituían la clase poderosa y dominante, y el idioma dalmático que utilizaban era muy parecido al veneciano. Los eslavos vivían fuera de las murallas. 


La calle principal se llama Placa, discurre de Este a Oeste, y divide la ciudad en dos, el sur, ocupado por la nobleza, los ricos y el norte, escaleras arriba, donde vivían las familias más humildes, los currantes de toda la vida. 


Donde muere la calle Placa, en un enorme espacio abierto se encuentra la Torre del Reloj, el Ayuntamiento, el Palacio del Rector, y por supuesto, la Catedral.


En el corazón del mar Mediterráneo, el viejo puerto de Dubrovnik, era uno de los principales centros comerciales durante la Edad Media y la Edad Moderna .La prosperidad de Ragusa dependía de la navegación y del comercio, y por tanto todos los esfuerzos estaban dirigidos al mantenimiento de una poderosa flota. Cuentan que cada hombre debía plantar a lo largo de su vida un total de cien cipreses. Después de cincuenta años esa madera ya podía ser utilizada para construir barcos. La madera se sumerge en el mar, luego se pone a secar y la sal se encarga de tapar agujeros y endurecerla. Esta lejana costumbre explica la abundancia de cedros en los alrededores de la ciudad. 


La belleza y prosperidad de Ragusa le llevó a ser conocida como la Atenas Dálmata.


Tras escapar del dominio de Venecia hace su aparición por Oriente el Imperio Otomano. En 1364 Ragusa firmó una alianza con los turcos, uno de los primeros entre éstos y un estado cristiano. Por gracia de este tratado Ragusa se libró de la invasión, que pasó muy cerca, a cambio, eso sí, de pagar tributo al sultán. En 1667 un movimiento de tierra destruyó más de media ciudad, y a partir de ese momento la República inició una larga y triste decadencia. 


Los armadores, navegantes y comerciantes ragusinos obtuvieron importantes privilegios para comerciar con África y Asia, De esta manera pudo rivalizar en riqueza con Venecia y Pisa, y con la propia Florencia en cultura y belleza. Los diplomáticos de Ragusa hicieron y deshicieron pactos, según necesidades y épocas, con los diferentes poderes existentes. La habilidad y buen hacer de sus diplomáticos, fueron clave para mantener la independencia. Además la ciudad contaba con un consulado en Sevilla y envió a dos marineros en el primer viaje de Cristobal Colón.


Ragusa siempre buscó los mejores apoyos y colaboraciones, y en 1492, tras la expulsión de los judíos de España, la ciudad dálmata acogió a un grupo de sefardíes, para beneficiarse de su laboriosidad y saber hacer. 


La clave de su éxito fue sin lugar a dudas su excelente situación estratégica en un lugar donde podía controlar diferentes rutas comerciales, pero dejemos que los cuente un especialista en la materia Alain Ducellier.

"Hay una región que se libra tanto de Génova como de Venecia: la costa adriática y jónica, desde el estuario del Neretva hasta el estrecho de Corinto, en donde dominan sin discusión los ragusanos, a pesar de la implantación de Venecia en Corfú y en Durazzo a finales del siglo XIV, zona ésta muy importante que controla la exportación de los minerales serbios y bosnios, entre los que destaca la plata. A pesar de los esfuerzos de los monarcas eslavos, como el déspota Esteban Lazarevic, autor en 1412 de un Código de las minas, a pesar también de las tentativas de Venecia para explotar los privilegios que los reyes de Bosnia concedieron a su Comuna, en 1410 y en 1422, Ragusa de libra de todo control y mantiene un verdadero monopolio del comercio de la plata. El metal era llevado a Ragusa, que se quedaba con una pequeña cantidad, para luego dirigirse a Florencia, Pesaro, Apulia, Sicilia, Alejandría y, sobre todo, a Venecia que la redistribuía por todo el Occidente en el preciso instante en que las tradicionales fuentes de plata, Saxo y Bohemia, están casi agotadas. Además de oro, relativamente escaso, Ragusa exporta también a Venecia plomo, cobre y cinabrio. Los recursos de las zonas costeras no son descuidados sin embargo: en Albania y Epiro del Sur, los venecianos y ragusanos se disputan la sal, el grano, las pieles, el pescado seco y la vallania (bajas de roble utilizadas en tintorería) pero Venecia, en general, se conforma con alquilar los barcos ragusanos que transportan estos productos por su cuenta"
Alain Ducellier. 
El Cercano Oriente Medieval. 


El lema de Ragusa, toda una declaración de intenciones,  era algo así como "La libertad no se vende ni por todo el oro del mundo".

Fortaleza sobre el mar, ciclópeos muros que encierran tras de si un pueblo de comerciantes, celosos de su independencia. Ragusa tan solo se doblegó ante Napoléon, y aún pensaron declararse autónomos tras la escisión de Yugoslavia. La piedra refugia a los hombres de las fuerzas hostiles, piratas, bombardeos y piratas, pero abre sus puertas alegremente a visitantes, viajeros y turistas. Dubrovnik es para sentir la piedra en los pies descalzos, conversar con el mar, sentarse en cualquier sombreado rincón, formar parte del paisaje y escuchar, entre susurros, la historia de estos muros. 


jueves, 11 de diciembre de 2014

SKANDERBEG Y VLAD EL EMPALADOR.



El águila y el dragón. El guerrero albanés y el Empalador valaco. Ambos fueron rehenes en la corte otomana. Ambos combatieron al turco hasta el límite de sus propias fuerzas. Y la pregunta surge de inmediato ¿se conocieron personalmente?, ¿lucharon juntos contra la amenazadora Media Luna?. 

Sin duda alguna causa cierto placer imaginar a ambos paladines uniendo fuerzas para expulsar a los turcos de vuelta al otro lado del Bósforo. Algún autor ha dejado volar libremente su pluma, para contarnos las peripecias de los dos jóvenes compartiendo vivencias en territorio turco. 

"En Egrigoz conoció a otro joven llamado George Costriful de Kruja (Jorge Castriota), príncipe de Albania, que se encontraba en la misma situación que Vlad y que más tarde fue el héroe más conocido de su país debido a las duras batallas que libró contra los turcos, por lo cual fue sobrenombrado Skanderbeg (Alejandro Macedón en turco). El joven Vlad, junto a su amigo albanés George, fueron elegidos por el sultán Murad II como acompañantes del entonces joven Mehmed o Mahommed, a quien más tarde se le conocería como  el Conquistador de Constantinopla. Juntos los jóvenes aprendieron filosofía, ciencias exactas, los idiomas turco, griego y hebreo".
Tereza Shelaru. "Drácula, el hijo del Dragón. 

Sentimos decepcionar a los espíritus más románticos, pero este encuentro nunca aconteció. Jorge Castriotra nació en 1405, antes de 1442 ya comandaba un ala de caballería pesada en el ejército turco y en 1443, aprovechando la victoria de un ejército cristiano comandado por Janos Hunyadi sobre los turcos en la Batalla de Nis, desertó de las tropas otomanas, y volvió a Albania para dirigir un levantamiento armado contra el invasor. 

Vlad III, el voivoda de Valaquia, hijo de Vlad II, nació en Sighisoara en una fecha próxima a 1431 y se estipula que su llegada al territorio turco ocurrió en 1444, cuando Skanderbeg ya la había abandonado. Aunque la fecha no fuese la correcta, Vlad llegó a Asia Menor siendo un niño, y para ese momento, Castriota era ya un guerrero curtido. 

Si es cierto que ambos combatieron al Turco durante la misma época. Castriota entre 1444 y 1468, y Vlad entre 1448 y 1476. Éste último con algunos paréntesis eventuales, como los años que estuvo vagando en busca de aliados o el largo periodo que pasó como prisionero (invitado) del rey Matías de Hungría. 

Ralf Peter Martín, autor de una de las mejores biografías históricas sobre "el Empalador", habla (mejor dicho escribe) sobre la admiración que el joven dragón sentía por el veterano caballero del águila. Y no es de extrañar, pues durante dos décadas, Skanderbeg y sus albaneses (con eventuales ayudas de los venecianos) lograron mantener a raya al Imperio turco otomano.

"Este hombre, que en otros tiempos había recibido el nombre de Jorge Castriota y había sido bautizado como cristiano, pasó a ser durante veinticinco años un problema para los turcos y un aliado de Vlad Draculea. ¿Acaso podemos afirmar que se habían conocido? Castriota tenía cuarenta años, Vlad Draculea doce, Algo puede inducirnos a creer que sí se conocían, y es el hecho de que el joven había tomado al mayor como modelo".
Ralf Peter Martin. "Los Drácula". 

A pesar de todo no existe evidencia documental que recoja ni alianzas, ni colaboraciones entre ambos caudillos cristianos. En el Museo Skanderbeg de Krujë, se conservan numerosas cartas y documentos intercambiados entre Skanderbeg y diferentes cortes europeas; República de Ragusa, Duques de Milán, Venecia, el Papado o la Corona de Aragón (el albanés fue vasallo de Alfonso V), pero ni rastro de ninguna misiva del Empalador. (También es posible, siendo malpensados, que los celosos estudiosos albaneses no quisieran que su héroe nacional tuviese ningún tipo de relación con un personaje como Vlad, con tan mala fama).

Skanderbeg y Vlad III combatieron a su manera contra el Islam, y junto a Janos Hunyadi y Esteban de Moldavia, fueron los azotes cristianos de la Sublime Puerta. Ambos vivieron una Edad Media un tanto alejada de nuestro Occidente, sus respectivas patrias fueron tierra de frontera entre el Cristianismo y el Islam, entre las rivalidades económicas, sociales y políticas, dos piezas en un enorme tablero. Skanderbeg nunca quiso ser moneda de cambio. En circunstancias similares (salvando las distancias) Vlad cambió varias veces de compañero de cama. Como estratega y guerrero, el albanés fue superior...otra cosa es la capacidad de generar terror y leyendas, ahí el Dragón fue insuperable......