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domingo, 4 de noviembre de 2018

EL RÍO DANUBIO.




El Danubio es un símbolo de la Europa Centro-Oriental, que recorre casi tres mil kilómetros (2.850) atravesando Alemania, Austria, Eslovaquia, Hungría y Rumanía antes de verter sus aguas en el mar Negro. Se trata del río más largo del continente si exceptuamos los de las llanuras rusas, nace en la Selva Negra, desciende por Alemania y Austria, recorre la llanura Panónica y cruz los Cárpatos meridionales a través de las Puertas de Hierro, uno de los paísajes naturales más espectaculares de Europa, y se divide en varias bocas formando un próspero Delta en la desembocadura.


Su amplia cuenca riega el sur de Alemania, incluye la práctica totalidad de Austria, Eslovaquia, Hungría y Rumanía, y parte de Eslovenia, Croacia, Bosnia, Serbia y Bulgaria y una pequeña porción de Ucrania y Moldavia. Doce países y cuatro capitales: Viena, Bratislava, Budapest y Belgrado. En una región altamente urbanizada, el Danubio es una auténtica arteria vital, con gran valor cultural y geoestratégico y una destacada riqueza natural.


La cuenca danubiana acoge a un sinnúmero de pueblos y culturas que se fueron asentando en sus tierras – germanos, eslavos, búlgaros, húngaros, turcos – durante los cinco primeros siglos de la Edad Media, y se fusionaron con las gentes que las habitaban; dacios, romanos, gépidos. . . .


El río Danubio, el bello Danubio Azul de Strauss, ha sido testigo mudo de una historia larga y dramática, al tiempo que ha ido desempeñando un rol integrador de las culturas y las naciones más diversas. El Danubio es un símbolo eterno de la unión de todos los pueblos de la Europa Central, la Europa danubiana.




martes, 3 de octubre de 2017

MEDIO FÍSICO DE EUROPA.


Europa era la joven hija de Agenor, rey de Fenicia, y Zeus, el conquistador y dios de dioses, se encrapichó con ella. Zeus se transformó en Toro, la raptó y la llevo a Creta. Allí tuvieron varios hijos, Minos, Radamanto y Sarpedón. Cuando Zeus se aburrió de ella, Europa se casó con Asterión, el rey de Creta. Esta leyenda sitúa en Creta la cuna de la Civilización Europea.

El continente europeo es en realidad un apéndice de la gran Eurasia, una enorme península en el extremo sudoccidental del macrocontinente euroasiático. Después de Oceanía Europa es el continente de menor extensión y dispone de una extensa línea de costa (43.000 kilómetros) bañada por los océanos Atlántico, Glacial Ártico y mar Mediterráneo.

Los límites geográficos (y en cierto modo también sociales y culturales) de Europa son los siguientes:

- por el Norte el Océano Glacial Ártico

- por el Sur, el mar Mediterráneo que la separa de África

- por el Oeste el inmenso Océano Atlántico

- por el Este, los Urales, el Cáucaso y el mar Caspio.

1.- EL RELIVE.

El relieve del continente europeo es predominantemente llano, con una altitud media de apenas 340 metros sobre el nivel del mar. En él podemos distinguir tres tipos de unidades: los macizos, las cordilleras jóvenes y las llanuras.

1.1.- MACIZOS.

Los macizos son relieves antiguos, muy erosionados, un hecho que les confiere un aspecto suave y redondeado, y poca altitud, pues apenas superan los 2.000 metros. Estos macizos están situados en el Norte, Oeste y centro de Europa: Montes de Irlanda y Esocia, Montes Escandinavos, Macizo Central francés….

El paisaje de estos lugares es diverso, caracterizado por la sucesión de montes erosionados, de escasa altitud y separados por amplios valles. Estos valles son recorridos por ríos de caudal regular, como el Sena, el Loira o el Rin, que vierten sus aguas al océano Atlántico.

1.2.- CORDILLERAS JÓVENES.

Surgieron en época (relativamente) reciente, y por tanto, están menos desgastadas por la erosión, y presentan mayores altitudes. Ocupan la mayor parte del continente (especialmente el sur) y originan relieves elevados, abruptos y accidentados que dificulta las comunicaciones: Pirineos, Alpes (Mont Blanc, 4810), Apeninos, Cárpatos, Balcanes, Cáucaso (Elbrús, 5633 metros) , Urales (Narodnaia 1894)….

Históricamente los contactos entre las regiones de estas zonas se han producido a través de los amplios valles abiertos por caudalosos ríos como el Ródano (que desemboca en el Mediterráneo), el Po (que los hace en el Adriático) y el Danubio (que muere en el mar Negro).

1.3.- LA GRAN LLANURA.

La Gran Llanura europea se extiende prácticamente desde el Macizo Central Francés hasta los Montes Urales ocupando la mayor parte del interior del continente, desde Países Bajos y Bélgica hasta Rusia. Se trata de una zona de pequeñas monótonas colinas y de amplisimos valles por los que discurren los grandes ríos europeos: el Volga (el más largo), el Don, el Dniéper y el Dniéster.

Otras zonas de llanura son la Llanura de Hungría, la Llanura del Po y las depresiones del Ebro y del Guadalquivir.

2.- LAS COSTAS.

En función de los mares que bañan las aguas continentales se distinguen (a grandes rasgos) las costas atlánticas y las costas mediterráneas.

En las costas mediterráneas se sitúan tres grandes penínsulas – Ibérica, Itálica y Balcánica – que dan lugar a profundos arcos y limitan mares como el Tirreno, el Adriático y el Egeo. En el seno del continente se ubica el mar Negro, que a través del Bósforo se comunica con el resto del Mediterráneo. Las aguas del mar Mediterráneo se encuentran salpicadas por numerosas islas: Baleares, Córcega, Cerdeña, Sicilia, Malta, Chipre, Creta, Cícladas, Rodas …

Las costas atlánticas incluyen las costas del mar Báltico, del mar del Norte y del mar Cantábrico. En ellas podemos destacar la existencia de las penínsulas de Jutlandia y la de Escandinavia que cierran el mar Báltico. Estas penínsulas, junto con las islas Británicas, limitan el mar del Norte.

Teniendo en cuenta el relieve podemos hablar de costas recortadas, cuando las aguas desgastan las rocas más blandas o invaden antiguos valles – fiordos noruegos y rías gallegas – costas acantiladas, cuando las montañas llegan al mar – costas de Noruega, de Escocia y cantábrica – y costas bajas y arenosas – Países Bajos, Alemania y Dinamarca -. Es en estas costas bajas y tranquilas donde los ríos dan forma a extensos deltas; Ebro, Danubio, Ródano y Po.
 
3.- LAS AGUAS. RÍOS Y LAGOS.

Europa está surcada por numerosos ríos, e históricamente la población europea ha buscado asiento en los territorios bañados por ellos. Estos ríos pueden clasificarse a partir de su vertiente: 
 

- Vertiente Ártica: ríos largos que presentan una notable caudal en otoño y primavera (después del deshielo) aunque permanecen helados todo el invierno. Los más destacados son el Dvina Septentrional, y el Pechora.

- Vertiente atlántica: ríos cortos y los más caudalosos de Europa, puesto que reciben lluvias constantes a lo largo de todo el año. Muchos son navegables durante parte de su curso y atraviesan algunas de las regiones más pobladas del continente.: Dvina Occidental, Vístula, Oder, Elba, Rin, Sena, Loira, Tajo, Garona, Támesis….

- Vertiente mediterránea: ríos cortos y de caudal irregular (algunos presentan acusado estiaje) como el Po, el Ebro o el Ródano…

- Vertiente del mar Negro; ríos largos y regulares, como el Danubio, el Don, el Dniéster y el Dniéper. Estos tres ríos constituyen unos importantes ejes de comunicación.

- Vertiente del mar Caspio: en el mar Caspio desemboca el río más largo de Europa, el Volga y el Ural, frontera natural entre Europa y Asia.

Los lagos en Europa suelen ser de tamaño medio y se concentran fundamentalmente en la región Alpina – Leman, Constanza – en Escandinavia – Vänern, Maalaren, región de los mil lagos en Finlandia – y en la llanura Rusa – Ladoga, Onega y Peipus -. Estos últimos se hielan durante el invierno.
 
4.- LOS MEDIOS NATURALES.

La mayor parte de Europa está asentada en las latitudes medias, y por tanto los climas templados predominan en el continente. 
 

- Medio Oceánico. Se extiende por toda la fachada atlántica, penetrando en el interior hasta donde alcanza la influencia del océano. El medio natural característico es el bosque caducifolio de hayas y robles. La landa, una formación vegetal de arbustos, hierbas y matorrales, principalmente brezos, retamas y juncos, se desarrolla en algunas zonas costeras.

- Medio continental. En el centro y este del continente se desarrolla un riguroso clima continental de temperaturas extremas y precipitaciones irregulares. Las formaciones vegetales y las especies de animales varían en función de la latitud. El bosque boreal, o taiga, aparece en las latitudes más septentrionales y está compuesto por coníferas como pinos y abetos. Al sur de la taiga aparece la pradera, amplia llanura de hierbas altas, que se transforma en estepa en las regiones más áridas.

- Medio mediterráneo. Se extiende por todo el arco Mediterráneo y presenta veranos cálidos e invierno suaves, con precipitaciones irregulares. Abundan los matorrales, arbustos, hierbas aromáticas y árboles como la encina, el pino y el alcornoque. Toda esta vegetación forma el típico bosque mediterráneo.

- Medio polar. En la franja septentrional que se extiende al norte del círculo polar se desarrolla la tundra, vegetación típica del clima polar.

- Medio de alta montaña. En las elevaciones montañosas del continente el clima es de alta montaña con un paisaje de bosque y prados.

lunes, 5 de diciembre de 2016

BASARAB I EL FUNDADOR.



Atrincherado en las montañas carpáticas, Basarab I venció a los ejércitos húngaros a la vieja usanza, proclamó la independencia de Valaquia, e instaló su corte en la novelesca Curtea de Argés. Una Curtea de Argés que fue capital, cuando Bucarest aún no era ni proyecto de ciudad.

Basarab I, católico, hijo del legendario voivoda Thocomerius, y hay quien dice que cumano, es conocido como “el Fundador”, en rumano Intemeietorul, ya que rompió su relación de vasallaje con el Reino de Hungría y fundó su propio principado, Valaquia.

Tras varios desencuentros con el rey Carlos Roberto, Basarab decidido a desligarse del control magiar, reunió tropas y derrotó a los húngaros en la célebre batalla de Posada. Este príncipe rumano reinó durante unos treinta años, y desde la región central de Muntenia, llamada así por razones obvias, consiguió extender sus dominos hasta las regiones orientales de Valaquia, llegando así a alcanzar el río Danubio.

Basarab y sus descendientes supieron aprovechar la crisis interna que sufrió Hungría con la extinción de la casa de Arpad para sentar las bases de su propio estado.


domingo, 15 de mayo de 2016

BUREBISTA, SEÑOR DE TODO EL DANUBIO.



De entre los bosques carpáticos surge la imponente figura de Burebista, henchido de firmeza, determinación, carisma y capacidad de mando. Junto a Decébalo, el más grande rey de los dacios.

A mediados del siglo I a.C. estableció el primer gran estado dacio, unificó a los geto-dacios y a los tracios, reorganizó el ejército y se lanzó a guerrear contra los pueblos vecinos (y algunos de más allá). Venció a los boios, tauriscos y escordiscos (todos ellos profundamente celtizados), subyugó a los correosos bastarnos e incluso consiguió el control de las dinámicas colonias griegas del mar Negro. Burebista construyó un imperio al norte de los Balcanes, que se extendía a ambas orillas del Danubio y que por oriente alcanzó la región de Odessa.


Este monarca levantó una red de fortalezas en los Cárpatos (Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO) y situó su capital muy cerca de Costesti. Reinó durante cuatro décadas sobre un mosaico de pueblos, dispares entre sí y poco cohesionados. Las tierra sobre las que gobernó eran fértiles para la agricultura, aptas para la ganadería, ricas en minas y prósperas para el comercio. Burebista siempre contó con la colaboración de Decenus, un hombre religioso similar a los druidas, un sabio consejero al estilo de Merlín, Gandalf o Panoramix.

“Burebistas, tras haberse hecho cargo de la dirección del pueblo, levantó la moral de la gente, que estaba decaída por las numerosas guerras, y logró alcanzar tal grado de prosperidad a base de entrenamiento, disciplina y obediencia a sus órdenes, que en pocos años se había hecho con un gran imperio, sometiendo al yugo geta a la mayoría de sus vecinos. Ahora comenzaba a ser digno de temer para los romanos, dado que cruzaba sin reparo el Istro y saqueaba Tracia hasta Macedonia e Iliria; devastando no sólo a los celtas que estaban mezclados con tracios e ilirios, sino también causando la completa desaparición de los boyos, gobernados por Critasiro y de los tauriscos. Para lograr la docilidad del pueblo contaba con la ayuda de Deceneo, el adivino, el cual había viajado por Egipto y había aprendido a interpretar ciertos signos, por medio de los cuales descifraba la voluntad divina”
Estrabón VII, 3, 11.

En su avance hacia Occidente Burebista chocó contra Roma y en el año 60 a.C. fulminó a un ejército comandado por Antonio Hybrida. Esta victoria le otorgó fama e hizo aumentar su prestigió, hasta el punto que Pompeyo Magno buscó su alianza para sumar fuerzas en la tortuosa Guerra Civil.

Julio César, animado por deseos de venganza y preocupado por un potencial enemigo en el Corazón de Europa, preparaba una campaña contra los dacios, cuando sobrevinieron los trágicos Idus de Marzo. A Burebista no le fue mucho mejor, pues también fue víctima de un oscuro complot nunca aclarado. Los hados del destino no quisieron que estos dos titanes cruzaran armas.


lunes, 28 de diciembre de 2015

SOBRE LA REGIÓN DE TRANSILVANIA POBLADA POR TEUTONES, SÍCULOS Y VALACOS.



La región de Transilvania está situada al otro lado del Danubio y antaño la poblaron los dacos, nación fiera y famosa por las muchas derrotas que infligió a los romanos. En nuestra época habitan en ella tres razas: teutones, sículos y valacos. Los teutones, recios y duchos en la guerra, son originarios de Sajonia y reciben en su lengua la denominación de “sibenburgenses” porque viven en siete ciudades. Los sículos se cree que son los más antiguos de los húngaros, los primeros de todos los que desde la antigua Hungría vinieron a esta comarca. Por esta razón, aunque cultivan los campos con sus propias manos, dedicándose a la agricultura y la ganadería, se les considera pese a todo nobles. Cuando se cruzan se saludan unos a otros llamándose “noble señor” y no pagan tributo salvo el año que se corona el rey de Hungría. Ese años, todos y cada uno de los padres de familia entregan al rey de Hungría. Ese año, todos y cada uno de los padres de familia entregan al rey los bueyes que sean necesarios para contemplar un número que dicen que sube de sesenta mil. En cambio si los ponen en pie de guerra y no obedecen, lo pagan con la pena capital y la confiscación de sus bienes. Los valacos son de estirpe itálica, como poco después explicaremos. Pese a ello, pocos hombres ilustrados hallarás en Transilvania que desconozcan la lengua de los húngaros.
La Europa de mi tiempo.
Eneas Silvio. Siglo XV.


lunes, 14 de diciembre de 2015

VALAQUIA



Valaquia es una región bastante extensa que arranca de Transilvania y llega hasta el Ponto Euxino. Casi toda ella es llana y falta de agua. Su parte meridional la marca el Istro, la septentrional la ocupan los roxolanos, llamados hoy en día rutenos, y hacia el río Dniéster se halla la raza nómada de los escitas que al presente llamamos tártaros. Esta tierra la poblaron antaño los getas, aquellos que pusieron en fuga de modo deshonroso a Darío el hijo de Histapes, capturaron vivo al rey Lisímaco y causaron en Tracia muchas matanzas. Al final, fueron domeñados y destruidos por los ejércitos romanos. Una colonia romana, para que mantuviera a raya a los dacos, se instaló allí bajo el mando de un tal Flaco, por el que vino a llamarse Flaquia. Luego, al correr de los siglos, se corrompió como suele el vocablo y vino a parar en “Valaquia” y en lugar de flacos sus habitantes recibieron el nombre de valacos. La lengua de esta nación es todavía romance, pero muy alterada y apenas inteligible para el nacido en Italia. Hubo por estos tiempos nuestros en Valaquia dos facciones, la de los danos y la de los drágulas. Estos últimos, como eran menos fuertes que los danos, que los maltrataban de mil modos, llamaron en su ayuda a los turcos y con el apoyo de sus ejércitos aplastaron a los danos casi hasta el exterminio. Pero Juan Huniades, contando con el poderío de los húngaros, les prestó apoyo, si bien aquello no fue tanto redimirlos como ganar fama y riquezas ya que, en beneficio propio y de sus herederos tomó posesión a perpetuidad de los campos rescatados del turco. Los valacos pueblan también algunas islas del Istro, entre las que se cuenta Peuce, famosa entre los antiguos, y asimismo tienen asentamientos en Tracia. Parte de Valaquia está sometida a los turcos y parte de los húngaros.
La Europa de mi tiempo.
Eneas Silvio. Siglo XV.


viernes, 16 de octubre de 2015

LA CAMPAÑA DANUBIANA DE VLAD III DRÁCULA.



Invierno del año 1462, el gran río está congelado, y cientos de jinetes lo atraviesan con sigilo. El hielo soporta el peso de la caballería y no cede bajo sus cascos. La infantería, más numerosa, sigue de cerca (sin perderla de vista) a la bien entrenada vanguardia. Hace un rato que la noche ha caído sobre sus cabezas y el gélido viento de la llanura azota los cuerpos de unos soldados envalentonados. Alguno ha bebido un poco de vino para entrar en calor e insuflarse ánimos. Se encienden las antorchas, vuelan las primeras flechas y miles de valacos se lanzan poseídos por el espíritu del dios Ares, a devastar la orilla izquierda del Danubio. A la cabeza de esta enfervorecida horda, espada en mano, y aullando como un lobo dacio, Drácula, siembre el terror entre los sorprendidos turcos. 

El famoso Vlad III fue un guerrero cruel y despiadado, capaz de idear enfermizas atrocidades (al menos eso cuentan las fuentes históricas interesadas, repetidas hasta la saciedad por pseudohistoriadores en la red) y un general un tanto sobredimensionado. En ese sentido nunca demostró una gran inteligencia estratégica, ni la habilidad diplomática necesaria para conducirse con éxito en una contexto geopolítico excesivamente complejo. Aunque en su descargo, y para ser, sino justos, al menos objetivos, debemos añadir que nunca pudo demostrar su auténtica valía en una gran batalla campal. No obstante, no hay que restarle méritos, ya que utilizó (unas veces con más acierto, otras con menos) todos los recursos al alcance de su mano, para defender su posición en el volátil trono de Valaquia. De esta manera, hizo de la guerra de guerrillas, las razzias, las emboscadas y los ataques relámpago su arma más efectiva en las encarnizadas luchas contra los turcos. 

En el invierno 1461 – 62 protagonizó su campaña más audaz, vitoreada (con motivo) y recordada. Al mando de un ejército modesto (si lo comparamos con las huestes que podía movilizar el sultán Mehmet II) cruzó el Danubio helado y sometió al enemigo a un durisimo castigo. Dividió sus fuerzas en varios cuerpos y efectuó un raid devastador que cubrió un frente de unos 800 kilómetros, desde Kilia hasta Rahova. Los valacos no dejaron cabeza sin cortar, ni población sin arrasar. Todas las ciudades y aldeas (fueran turcas o búlgaras) sufrieron la ira del Empalador. Además destruyó todas las embarcaciones que encontró en el vado del río. 


Esta expedición, una razzia a gran escala disfrazada de auténtica guerra preventiva, pretendía conseguir una serie de claros objetivos tácticos. En primer lugar sorprender e impresionar a los otomanos, realizando una demostración de fuerza, que les enseñase que los valacos no iban a ser dóciles vasallos. Asimismo consiguió destruir los refugios y puestos de guardia de los valiosos jinetes akindjis. Además, con este golpe de mano consiguió crear un desierto estratégico que amortiguase la invasión turca. Antes de retirarse empleo la práctica de tierra quemada para entorpecer la segura campaña de represalia que lanzaría Mehmet II con los primeros brotes de la primavera. 

El cronista Laonico Calcocondilas en su obra “Historiarum Demonstrationes” describe brevemente la acción de Vlad: “Después de ello, inmediatamente, preparó el más grande ejército que estuviera en su poder y avanzó prontamente hacia Istros [Danubio]. Una vez adentrado en los confines del Istros y el país del emperador, masacró todo, mujeres y niños incluidos, incendiaba las casas, sembraba el fuego por donde avanzaba. Después de efectuar muy gran masacre, volvió a Dacia”

Tras la victororiosa marcha, a principios de febrero, Vlad escribió una carta el rey de Hungría, Matías Corvino , relatando su hazaña, contabilizando más de 20.000 muertos y solicitando unir fuerzas para derrotar definitivamente al invencible turco. 

“He matado a hombres y mujeres, a viejos y jóvenes, desde Oblucitza y Novoselo, donde el Danubio entra en el mar, hasta Samovitn y Ghigen. Hemos matado a 23.884 turcos y búlgaros, sin contar aquellos a los que quemamos en sus casas, o cuyas cabezas no fueron cortadas por nuestros soldados […] 1.350 en Novoselo, 6.849 en Silistria, 343 en Orsova, 840 en Vectrem, 630 en Tutrakan, 210 en Marotim, 6.414 en Giurgiu, 343 en Turnu, 410 en Sistov, 1.138 en Nicópolis, 1460 en Rahovo […]

Reunid a vuestros ejércitos, caballería e infantería, venid a nuestro país y luchad a nuestro lado. En caso de que Su Alteza se vea imposibilitada de proporcionar ayuda personalmente, enviar vuestro ejército a Transilvania […] y, en caso de que Vuestra Majestad tampoco desee hacer esto, enviad a quie queráis; pero sobre todo influid sobre los transilvanos y los szekler. Y, si Su Alteza está dispuesta a prestar ayuda, entonces no tardéis [...]”.


El día 23 de marzo la noticia de la espectacular victoria llegó a la ciudad de Bolonia y de ahí se propagó como un reguero de pólvora. El Cristianismo Occidental con el Papado al frente se mostraron exultantes por el éxito de Vlad, sin embargo, ignoró la llamada de auxilio. Aún no se habían olvidado del desastre de la última cruzada en Varna (1444) y la conquista de Constantinopla (1453) había dinamitado definitivamente las esperanzas de expulsar a los turcos de Europa. Nuevamente Vlad III se encontraba solo ante el peligro turco que se desparramó por Valaquia en verano de 1462. 

El escritor irlandés Bram Stoker, biógrafo no oficial de Vlad III y en cierto modo, culpable de la identificación entre el voivoda y el Conde Vampiro, parece hacer referencia a esta campaña, al poner en boca del profesor Van Helsing el siguiente comentario: “Le he pedido a mi amigo Arminius [Vambery] de la Universidad de Budapest, que me facilitase la historia de nuestro vampiro. Según él, debe tratarse del mismo voivoda Drácula, que se hizo célebre atravesando el gran río y luchando contra el turco, en la misma frontera turca”. En el fondo de la cuestión, creo que nunca sabremos si Stoker se inspiró en el voivoda Vlad el Empalador para crear a su inmortal personaje. 

Vlad III, conocía el terreno en que se movía, explotaba la guerrilla para enfrentar a un enemigo superior (del mismo modo que siglos atrás hizo el lusitano Viriato en sus luchas contra Roma en la Península Ibérica) lanzando rápidos ataques que golpeaban como un martillo sobre las desprotegidas defensas enemigas, mientras el turco duerme o descansa. Lamentablemente para él, no fue suficiente para derrotar al sultán Mehmet II, aunque le puso contra las cuerdas en más de una ocasión. 


domingo, 7 de junio de 2015

DROMIQUETES, REY DE LOS GETAS.



Los dacios, conocidos también como getas, eran un valiente y aguerrido pueblo que vivían al norte del Danubio, un territorio que corresponda, a grandes rasgos, con la Rumanía actual. Dromiquetes reinaba sobre varios de estos grupos tribales y dominaba un vasto territorio que abarcaba parte del Valle del Danubio y se extendía hasta los Cárpatos, situándose su capital, Helis, en la llanura de Valaquia. Estos getas guerreaban dinámicamente contra todo aquel que atravesase sus dominios, en cierta ocasión Dromiquetes consiguió vencer en batalla a Lisímaco, uno de los sucesores del gran Alejandro, y hacerlo prisionero. En tierras de los getas, un humilde y diplomático Dromiquetes, mostró la pobreza de su pueblo y lo inoportuno de guerrear contra ellos, siendo más beneficioso establecer una alianza. Esta alianza se confirmó con la boda entre una hija de Lisímaco y el propio Dromiquetes.

domingo, 30 de noviembre de 2014

BUDA CAPITAL DEL REINO DE HUNGRÍA



La ciudad de Buda, situada en una colina a orillas del Danubio frente a la moderna Pest, creció alrededor del castillo y de la Iglesia de Matías a partir del siglo XIII. Su excelente posición estratégica, a 60 metros sobre el río y sus recursos naturales la convirtieron en un enclave muy apreciado por sus primeros pobladores.


En el siglo XIII y una vez pasado el peligro mongol, el rey constructor Bela IV decidió fortificar la colina, construyendo un castillo y estableciendo aquí la capital del Reino de Hungría. Hasta este momento, la Dinastía Arpad, la familia que había ostentado la corona durante los primeros siglos, gobernaba el Reino desde otras ciudades, como Visegrad o Szekesfehervar. Aunque no se sabe con certeza donde se situaba el palacio de Bela IV, se piensa que pudo estar cerca del solar de la Iglesia de Matías, y desde 1361 se convirtió en la capital del Reino de Hungría. El emperador Segismundo de Luxemburgo mandó construir un palacio gótico que se convirtió en el germen del complejo palaciego que podemos ver en la actualidad.



Durante el reinado del rey Matías, siglo XV, Buda experimentó una importante evolución, y se convirtió en una de las ciudades más señoriales del Viejo Continente antes de decaer durante el dominio de los turcos. Tras la recuperación por parte de los Cristianos, Buda fue sufriendo continuos avatares hasta acabar prácticamente destruida al finalizar la Segunda Guerra Mundial. Desde esa fecha, y hasta hoy, la reconstrucción le ha devuelto el esplendor perdido.