jueves, 16 de abril de 2015

YAKUB CELEBI



La Batalla de Kosovo es el acontecimiento fundacional del nacionalismo serbio y el origen de la enquistada enemistad con Albania. Pero para el Imperio Otomano también tuvo funestas repercusiones, el propio sultán Murad I quedó muerto en el campo de batalla.

Yakub Celebi, hijo mayor de Murad, valiente comandante de sobrada experiencia militar, cuya actuación había contribuido a la victoria en el "Campo de los Mirlos", despertó rápidamente los recelos de su hermano menor, Bayaceto, proclamado soberano tras la muerte de su padre. Horas después de la batalla, el nuevo sultán ordenó la detención y ejecución de Yakub, para eliminar toda posibilidad de rebelión y conflicto por el trono otomano.

"Yakub Celebi, the sultan's oldest son, was also killed, and his younger brother Bayezi was declared sultan".

Ismail Kadare. "Elegy for Kosovo".  

domingo, 15 de marzo de 2015

ILONKA Y MATÍAS CORVINO.



En el patio del Palacio de Budapest se encuentra la Fuente de Matías, en la que el famoso rey Matías Corvino, aparece en una escena de caza, acompañado de un numeroso séquito de ayudantes y sirvientes, y de otras figuras como el poeta Galeotto Marzio. La esencia romántica del grupo escultórico está inspirada en una balada del poeta Mihály Vórósmarty.



El rey Matías, hijo del gran guerrero Janos Hunyadi, disfrutando de un placentero día de caza, ocupación favorita de los nobles cuando no están guerreando, se encuetra con una joven y hermosa campesina, de nombre Ilonka, y cae perdidamente enamorado de ella. Este tipo de historias servían para realzar la personalidad romántica y enamoradiza del rey húngaro.  

viernes, 6 de febrero de 2015

REPÚBLICA DE RAGUSA. PERLA DEL ADRIÁTICO.



La República de Ragusa, cuyo centro era la actual Dubrovnik, cuya belleza arquitectónica y marco natural incomparable la hecho merecedora del título de Perla del Adriático, fue uno de los más poderosos estados mediterráneos de la Edad Media, compitiendo de igual a igual con la República de Venecia, el agonizante Imperio Bizantino, y más tarde, con el Imperio Otomano.


Dubrovnik, capital de la antigua (y añorada) República de Ragusa, es urbanística y arquitectónicamente una ciudad perfecta, y una de las más bellas del Viejo Mundo, capaz de rivalizar en todo con Venecia. Sus enormes murallas han hecho de Dubrovnik una ciudad sin fisuras, una plaza fuerte prácticamente inexpugnable. 


La República Marinera de Ragusa consiguió escapar al control de Venecia, dueña absoluta del Mediterráneo Oriental, y prácticamente monopolizó el comercio de los metales procedentes de las minas de Serbia y de Bosnia, especialmente la plata, distribuyéndolo por todo el Mediterráneo, lo que influyó en el gran desarrollo de la República, y de su ciudad capital. Por otro lado Ragusa contaba con una experimentada marina y una formidable fortificación para defender su independencia, los indomables ragusinos (o como quiera que sea que se llamasen) únicamente sucumbieron, perdiendo con ello su autonomía, bajo el imparable rodillo con el que Bonaparte asoló media Europa.


A principios del siglo IX Ragusa era ya la ciudad más importante de Dalmacia meridional, y formaba una próspera comunidad bajo la égida de Bizancio, siendo más tarde controlada por Venecia. En 1358, en el contexto del conflicto entre Venecia y el Reino de Hungría, se firmó el Tratado de Zadar, constituyéndose Ragusa en República, y aunque debía pagar tributo a Hungría, pudo sacudirse el dominio veneciano. 


Una pequeña ciudad, de escasas dimensiones, protegida por una poderosa muralla , lanzaba a sus navíos a navegar por el Levante Mediterráneo, desde el Adriático hasta el Bósforo. Algunos académicos italianos la consideran la Quinta República Marinera de Italia junto a Venecia, Pisa , Génova y Amalfi. 


En la Plaza Luza se concentraba la vida pública y política de la República de Ragusa, un estado que elegía a sus gobernantes de forma democrática. La población dálmato-latina constituían la clase poderosa y dominante, y el idioma dalmático que utilizaban era muy parecido al veneciano. Los eslavos vivían fuera de las murallas. 


La calle principal se llama Placa, discurre de Este a Oeste, y divide la ciudad en dos, el sur, ocupado por la nobleza, los ricos y el norte, escaleras arriba, donde vivían las familias más humildes, los currantes de toda la vida. 


Donde muere la calle Placa, en un enorme espacio abierto se encuentra la Torre del Reloj, el Ayuntamiento, el Palacio del Rector, y por supuesto, la Catedral.


En el corazón del mar Mediterráneo, el viejo puerto de Dubrovnik, era uno de los principales centros comerciales durante la Edad Media y la Edad Moderna .La prosperidad de Ragusa dependía de la navegación y del comercio, y por tanto todos los esfuerzos estaban dirigidos al mantenimiento de una poderosa flota. Cuentan que cada hombre debía plantar a lo largo de su vida un total de cien cipreses. Después de cincuenta años esa madera ya podía ser utilizada para construir barcos. La madera se sumerge en el mar, luego se pone a secar y la sal se encarga de tapar agujeros y endurecerla. Esta lejana costumbre explica la abundancia de cedros en los alrededores de la ciudad. 


La belleza y prosperidad de Ragusa le llevó a ser conocida como la Atenas Dálmata.


Tras escapar del dominio de Venecia hace su aparición por Oriente el Imperio Otomano. En 1364 Ragusa firmó una alianza con los turcos, uno de los primeros entre éstos y un estado cristiano. Por gracia de este tratado Ragusa se libró de la invasión, que pasó muy cerca, a cambio, eso sí, de pagar tributo al sultán. En 1667 un movimiento de tierra destruyó más de media ciudad, y a partir de ese momento la República inició una larga y triste decadencia. 


Los armadores, navegantes y comerciantes ragusinos obtuvieron importantes privilegios para comerciar con África y Asia, De esta manera pudo rivalizar en riqueza con Venecia y Pisa, y con la propia Florencia en cultura y belleza. Los diplomáticos de Ragusa hicieron y deshicieron pactos, según necesidades y épocas, con los diferentes poderes existentes. La habilidad y buen hacer de sus diplomáticos, fueron clave para mantener la independencia. Además la ciudad contaba con un consulado en Sevilla y envió a dos marineros en el primer viaje de Cristobal Colón.


Ragusa siempre buscó los mejores apoyos y colaboraciones, y en 1492, tras la expulsión de los judíos de España, la ciudad dálmata acogió a un grupo de sefardíes, para beneficiarse de su laboriosidad y saber hacer. 


La clave de su éxito fue sin lugar a dudas su excelente situación estratégica en un lugar donde podía controlar diferentes rutas comerciales, pero dejemos que los cuente un especialista en la materia Alain Ducellier.

"Hay una región que se libra tanto de Génova como de Venecia: la costa adriática y jónica, desde el estuario del Neretva hasta el estrecho de Corinto, en donde dominan sin discusión los ragusanos, a pesar de la implantación de Venecia en Corfú y en Durazzo a finales del siglo XIV, zona ésta muy importante que controla la exportación de los minerales serbios y bosnios, entre los que destaca la plata. A pesar de los esfuerzos de los monarcas eslavos, como el déspota Esteban Lazarevic, autor en 1412 de un Código de las minas, a pesar también de las tentativas de Venecia para explotar los privilegios que los reyes de Bosnia concedieron a su Comuna, en 1410 y en 1422, Ragusa de libra de todo control y mantiene un verdadero monopolio del comercio de la plata. El metal era llevado a Ragusa, que se quedaba con una pequeña cantidad, para luego dirigirse a Florencia, Pesaro, Apulia, Sicilia, Alejandría y, sobre todo, a Venecia que la redistribuía por todo el Occidente en el preciso instante en que las tradicionales fuentes de plata, Saxo y Bohemia, están casi agotadas. Además de oro, relativamente escaso, Ragusa exporta también a Venecia plomo, cobre y cinabrio. Los recursos de las zonas costeras no son descuidados sin embargo: en Albania y Epiro del Sur, los venecianos y ragusanos se disputan la sal, el grano, las pieles, el pescado seco y la vallania (bajas de roble utilizadas en tintorería) pero Venecia, en general, se conforma con alquilar los barcos ragusanos que transportan estos productos por su cuenta"
Alain Ducellier. 
El Cercano Oriente Medieval. 


El lema de Ragusa, toda una declaración de intenciones,  era algo así como "La libertad no se vende ni por todo el oro del mundo".

Fortaleza sobre el mar, ciclópeos muros que encierran tras de si un pueblo de comerciantes, celosos de su independencia. Ragusa tan solo se doblegó ante Napoléon, y aún pensaron declararse autónomos tras la escisión de Yugoslavia. La piedra refugia a los hombres de las fuerzas hostiles, piratas, bombardeos y piratas, pero abre sus puertas alegremente a visitantes, viajeros y turistas. Dubrovnik es para sentir la piedra en los pies descalzos, conversar con el mar, sentarse en cualquier sombreado rincón, formar parte del paisaje y escuchar, entre susurros, la historia de estos muros. 


jueves, 11 de diciembre de 2014

SKANDERBEG Y VLAD EL EMPALADOR.



El águila y el dragón. El guerrero albanés y el Empalador valaco. Ambos fueron rehenes en la corte otomana. Ambos combatieron al turco hasta el límite de sus propias fuerzas. Y la pregunta surge de inmediato ¿se conocieron personalmente?, ¿lucharon juntos contra la amenazadora Media Luna?. 

Sin duda alguna causa cierto placer imaginar a ambos paladines uniendo fuerzas para expulsar a los turcos de vuelta al otro lado del Bósforo. Algún autor ha dejado volar libremente su pluma, para contarnos las peripecias de los dos jóvenes compartiendo vivencias en territorio turco. 

"En Egrigoz conoció a otro joven llamado George Costriful de Kruja (Jorge Castriota), príncipe de Albania, que se encontraba en la misma situación que Vlad y que más tarde fue el héroe más conocido de su país debido a las duras batallas que libró contra los turcos, por lo cual fue sobrenombrado Skanderbeg (Alejandro Macedón en turco). El joven Vlad, junto a su amigo albanés George, fueron elegidos por el sultán Murad II como acompañantes del entonces joven Mehmed o Mahommed, a quien más tarde se le conocería como  el Conquistador de Constantinopla. Juntos los jóvenes aprendieron filosofía, ciencias exactas, los idiomas turco, griego y hebreo".
Tereza Shelaru. "Drácula, el hijo del Dragón. 

Sentimos decepcionar a los espíritus más románticos, pero este encuentro nunca aconteció. Jorge Castriotra nació en 1405, antes de 1442 ya comandaba un ala de caballería pesada en el ejército turco y en 1443, aprovechando la victoria de un ejército cristiano comandado por Janos Hunyadi sobre los turcos en la Batalla de Nis, desertó de las tropas otomanas, y volvió a Albania para dirigir un levantamiento armado contra el invasor. 

Vlad III, el voivoda de Valaquia, hijo de Vlad II, nació en Sighisoara en una fecha próxima a 1431 y se estipula que su llegada al territorio turco ocurrió en 1444, cuando Skanderbeg ya la había abandonado. Aunque la fecha no fuese la correcta, Vlad llegó a Asia Menor siendo un niño, y para ese momento, Castriota era ya un guerrero curtido. 

Si es cierto que ambos combatieron al Turco durante la misma época. Castriota entre 1444 y 1468, y Vlad entre 1448 y 1476. Éste último con algunos paréntesis eventuales, como los años que estuvo vagando en busca de aliados o el largo periodo que pasó como prisionero (invitado) del rey Matías de Hungría. 

Ralf Peter Martín, autor de una de las mejores biografías históricas sobre "el Empalador", habla (mejor dicho escribe) sobre la admiración que el joven dragón sentía por el veterano caballero del águila. Y no es de extrañar, pues durante dos décadas, Skanderbeg y sus albaneses (con eventuales ayudas de los venecianos) lograron mantener a raya al Imperio turco otomano.

"Este hombre, que en otros tiempos había recibido el nombre de Jorge Castriota y había sido bautizado como cristiano, pasó a ser durante veinticinco años un problema para los turcos y un aliado de Vlad Draculea. ¿Acaso podemos afirmar que se habían conocido? Castriota tenía cuarenta años, Vlad Draculea doce, Algo puede inducirnos a creer que sí se conocían, y es el hecho de que el joven había tomado al mayor como modelo".
Ralf Peter Martin. "Los Drácula". 

A pesar de todo no existe evidencia documental que recoja ni alianzas, ni colaboraciones entre ambos caudillos cristianos. En el Museo Skanderbeg de Krujë, se conservan numerosas cartas y documentos intercambiados entre Skanderbeg y diferentes cortes europeas; República de Ragusa, Duques de Milán, Venecia, el Papado o la Corona de Aragón (el albanés fue vasallo de Alfonso V), pero ni rastro de ninguna misiva del Empalador. (También es posible, siendo malpensados, que los celosos estudiosos albaneses no quisieran que su héroe nacional tuviese ningún tipo de relación con un personaje como Vlad, con tan mala fama).

Skanderbeg y Vlad III combatieron a su manera contra el Islam, y junto a Janos Hunyadi y Esteban de Moldavia, fueron los azotes cristianos de la Sublime Puerta. Ambos vivieron una Edad Media un tanto alejada de nuestro Occidente, sus respectivas patrias fueron tierra de frontera entre el Cristianismo y el Islam, entre las rivalidades económicas, sociales y políticas, dos piezas en un enorme tablero. Skanderbeg nunca quiso ser moneda de cambio. En circunstancias similares (salvando las distancias) Vlad cambió varias veces de compañero de cama. Como estratega y guerrero, el albanés fue superior...otra cosa es la capacidad de generar terror y leyendas, ahí el Dragón fue insuperable......


domingo, 30 de noviembre de 2014

BUDA CAPITAL DEL REINO DE HUNGRÍA



La ciudad de Buda, situada en una colina a orillas del Danubio frente a la moderna Pest, creció alrededor del castillo y de la Iglesia de Matías a partir del siglo XIII. Su excelente posición estratégica, a 60 metros sobre el río y sus recursos naturales la convirtieron en un enclave muy apreciado por sus primeros pobladores.


En el siglo XIII y una vez pasado el peligro mongol, el rey constructor Bela IV decidió fortificar la colina, construyendo un castillo y estableciendo aquí la capital del Reino de Hungría. Hasta este momento, la Dinastía Arpad, la familia que había ostentado la corona durante los primeros siglos, gobernaba el Reino desde otras ciudades, como Visegrad o Szekesfehervar. Aunque no se sabe con certeza donde se situaba el palacio de Bela IV, se piensa que pudo estar cerca del solar de la Iglesia de Matías, y desde 1361 se convirtió en la capital del Reino de Hungría. El emperador Segismundo de Luxemburgo mandó construir un palacio gótico que se convirtió en el germen del complejo palaciego que podemos ver en la actualidad.



Durante el reinado del rey Matías, siglo XV, Buda experimentó una importante evolución, y se convirtió en una de las ciudades más señoriales del Viejo Continente antes de decaer durante el dominio de los turcos. Tras la recuperación por parte de los Cristianos, Buda fue sufriendo continuos avatares hasta acabar prácticamente destruida al finalizar la Segunda Guerra Mundial. Desde esa fecha, y hasta hoy, la reconstrucción le ha devuelto el esplendor perdido.

lunes, 24 de noviembre de 2014

HUNYADI, EL CUERVO Y EL ESCUDO FAMILIAR.



Janos Hunyadi fue uno de los más brillantes militares durante la convulsa Baja Edad Media. Enfrentó a otomanos y husitas, y a pesar de puntuales derrotas, fueron más sonadas sus victorias. Pero además supo relacionarse bien con la realeza de la época, llegando a convertirse en regente de Hungría, el último baluarte católico frente a las hordas de infieles. Y tan bien debió hacerlo, que sin ser de noble cuna, ni tener sangre azul, su propio hijo Matías, fue coronado rey de Hungría.

Escudo de Matías en Visegrad.
A Matias se la conocía como Corvino, es decir, "el Cuervo", y precisamente un cuervo aparece en el escudo familiar. Un escudo que es fácil encontrar a muchos rincones del país magiar. Una leyenda cuenta como esta ave, considerada de mal agüero, se convirtió en el blasón de todo un rey.


Los orígenes familiares de Janos Hunyadi nunca han estado muy claros. Posiblemente su padre fue un noble valaco que recibió del rey húngaro Segismundo, las tierras de Huneodara, en Transilvania. Pero una leyenda maliciosa, susurra al oido de chismosas y alcahuetas, que el verdadero padre de Janos Hunyadi fue el propio Segismundo, prendado de la belleza (y artes amatorias) de Erzsébet Morzsinni.

Escudo en el interior de la Iglesia de Matías en Budapest.
El rey hizo la promesa de ocuparse del pequeño Janos y como muestra del compromiso, entregó un anillo a Erzsébet. Madre e hijo abandonaron la crote regia y como durante el camino el pequeño no paraba de llorar, su amorosa madre la prestó el anillo para que jugara con él. La mala suerte, o tal vez la buena fortuna, quizo que un cuervo pasase por allí y arrebatase la sortija al infante.


Con apenas seis años de edad, Janos tomó arco y flechas, y tras varias ráfagas, consiguió recuperar el anillo, sin siquiera herir al animal. Los cronistas denominaron "Corvino" a su hijo Matías en referencia a este episodio, y el Cuervo se convirtió en el blasón familiar.

El cuervo y el anillo en Szekesfehervar

La parte más inverosímil de toda esta leyenda es esa supuesta paternidad de Segismundo, una patraña inventada quizás por escribas y aduladores de Matías, con el propósito de justificar la ascendencia regia de Matias y legitimar su asiento en el trono de Hungría.  

viernes, 24 de octubre de 2014

VLAD III, EL DRÁCULA HISTÓRICO.



Vlad III fue un hombre de frontera típico de su tiempo, con enemigos por todos lados (húngaros, sajones, turcos), con los que se aliaba o se enfrentaba según el momento y la necesidad, un personaje trágico víctima del contexto geopolítico del momento y de su propio temperamento. Para muchos Vlad III sirvió de inspiración a Bram Stoker para su inmortal conde Drácula, y, aunque no faltan especialistas que ponen en duda esta relación, en el imaginario popular contemporáneo ambos personajes, el voivoda y el vampiro, son las dos caras de una misma moneda.



Un joven Vlad, como muchos hijos de vasallos cristianos de los otomanos, pasó parte de su juventud en la corte turca como rehén, un tiempo que aprovechó para aprender las formas de combatir y los métodos de tortura orientales (¿incluso pudo acercarse a la fe islámica?). A la muerte de su padre, Vlad II, regresó a su tierra, Valaquia, y con apoyo del turco se proclamó voivoda (un título principesco).



En un época turbulenta, aceptar la ayuda de los turcos significaba ganarse enemigos entre los Cristianos, y la actitud de Vlad consiguió enojar a uno de los hombres más poderosos en la Europa Central del momento, Janos Hunyadi, regente del reino húngaro y experimentado hombre de armas. Hunyadi, antiguo aliado que ordenó el asesinato del padre de Vlad no tardó en unir las fuerzas necesarias para expulsar a Vlad del trono. Su primer intento de reinado tan solo duró unos pocos meses.



Durante unos años el Empalador anduvo vagando por Europa Central buscando apoyos para recuperar el poder perdido. Mantuvo contactos con su primo Esteban el Grande de Moldavia y terminó recalando en la corte de Hunyadi, que impresionado por el conocimiento que tenía sobre el mundo turco, decidió perdonarlo y convertirlo en su aliado. El inteligente Hunyadi sabía que tarde o temprano podía serle útil. En ese sentido Vlad III "el Empalador" fue la mayor parte de su vida un peón en una enorme partida de ajedrez que se estaba jugando en el Corazón de Europa.



En 1456 Vlad volvió a sentarse en el trono de Valaquia, esta vez como candidato húngaro. Las alianzas se habían volteado, ahora el peligro venía de Oriente, a los turcos no gustó esta "traición" de su antiguo protegido y vasallo. Para conservar su poder no dudó en poner en marcha una serie de medidas brutales (posiblemente exageradas por sus enemigos) que le granjearon pasar a la historia con el pseudónimo de "el Empalador", su método de ejecución favorito. Decenas de panfletos llenaron Europa con las atrocidades perpetradas por el príncipe valaco, de la misma manera que hoy inundan Internet, por ese motivo no vamos a extendernos sobre ellas.



Una vez consolidado el poder, tras eliminar a buena parte de los boyardos (nobleza) y otros grupos "indeseables", Vlad comenzó a ampliar sus miras y se alió con Matías Corvino, hijo de Hunyadi y Rey de Hungría. Dejó de pagar tributo a los turcos y protagonizó una serie de acciones bélicas contra ellos, y aunque obtuvo algunas victorias, éstas no fueron definitivas. Como militar, Vlad Tepesh nunca estuvo a la altura de otros paladines de su tiempo que también combatieron contra los turcos, como el propio Hunyadi, Esteban de Moldavia o el albanés Skanderbeg (no obstante es el más conocido de todos, y el único que ha alcanzado la inmortalidad). Sin menospreciar la pasión y la voluntad del voivoda, Valaquia no disponía de recursos suficientes para sostener una larga guerra con el Imperio Otomano, y tras conquistar brillantemente Constantinopla, Mehmet II, lanzó toda la potencia de su ejército contra Vlad, al que nuevamente obligo a huir de su patria, sentando en el trono a Radu "el Hermoso", hermano del Empalador, que también había sido rehén en Turquía.



Una vez más los amigos le abandonaban y sus enemigos de multiplicaban. Nuevamente Vlad estaba sólo. Los boyardos, su propia gente, le tendió una trampa, y una carta falsificada hizo que Matías Corvino encarcelase a Vlad. La fortaleza de Visegrad, en una curva del Danubio, y alguna casa palaciega de Pest (frente a la colina de Buda, al otro lado del Danubio) fueron hogares de Vlad, durante su estancia en Hungría. Al igual que su padre, Matías sabía que tarde o temprano el carácter del valaco podría resultarle útil.



Y ese día llegó. Matías Corvino ofreció a Vlad la mano de una mujer de su familia (prima, hermana, sobrina) y la libertad. Presto, con ayuda de Esteban de Moldavia, Vlad regresó a Valaquia y a golpe de espada consiguió alcanzar el poder por tercera vez en su vida. Matías utilizó al voivoda (más temperamental y desesperado que él mismo) para armarlo y lanzarlo contra sus enemigos (como siglos atrás hicieron los romanos con los germanos, o los bizantinos con los húngaros).



Pero con enemigos a ambos lados de la frontera, la suerte de Vlad estaba echada. Una lluviosa noche de invierno de 1476, los boyardos (siempre los boyardos) permitieron que un ejército turco penetrase en Valaquia, y en el choque que se produjo entre estos, y los últimos hombres fieles a Vlad, el que llegaría a ser conocido como Drácula, murió defendiendo su tierra y su vida.



El cuerpo de Vlad fue decapitado y su cabeza enviada a Constantinopla donde fue expuesta como trofeo. El monasterio de Snagov, en un lago cercano a Bucarest, es el lugar donde fue enterrado el Príncipe de Valaquia. Pero la supuesta tumba está vacía. Y a partir de aquí todo aparece cubierto por las brumas de la leyenda.




jueves, 9 de octubre de 2014

ÁLMOS, PRÍNCIPE DE LOS MAGIARES



Los magiares habían sido conducidos hasta Europa por Álmos, un carismático líder religioso que por propia voluntad fue sacrificado antes de franquear los imponentes Cárpatos. Al parecer este sacrificio ritual está relacionado con el cargo que ocupaba en la tribu, denominado Kende. Su sangre derramada y ofrendada a los dioses aseguraba el éxito de la coquista. Su hijo y sucesor fue Arpad, el caudillo que condujo a los magiares hasta la Llanura Panónica. Según una leyenda, recogida por Simón de Keza, el nacimiento de Almos vino precedido de una visita que el Ave Turul realizó durante un sueño a su madre Emesa, la esposa del príncipe Ügyeko. En el sueño Emesa queda embarazada de Turul y la mítica ave había asegurado grandes éxitos a Almos y su estirpe, y predijo que sería el antepasado de grandes reyes.


martes, 16 de septiembre de 2014

SKANDERBEG



Jorge Castriota, de familia noble albanesa pasó parte de su juventud en la corte otomana como rehén, aprendiendo el oficio de la guerra, abrazando el Islam y luchando para la Sublime Puerta. Su habilidad en el campo de batalla le valió el título de "Iskender bey" o "Príncipe Alejandro" por comparación con el Magno, en albanés Skanderbeg o Skenderbeu. Regresó a Albania, renegó de la Media Luna, se puso al frente de un grupo de príncipes y ciudades y dedicó su vida a mantener la independencia de Albania frente al Imperio Otomano.




Ni el sultán Murat II, ni su hijo Mehmet II, el Conquistador de Constantinopla, pudieron doblegarle. Guerrero del águila, espada de la Cristiandad, Atleta de Cristo y Caballero admirado en toda Europa (por amigos, por enemigos). Hábil diplomático, estrechó lazos con Venecia y con Ragusa, contactó con Milán, se acercó al Papa, forjó alianza con Alfonso V de Aragón, y prácticamente todas las cortes de Europa recibieron sus misivas y a sus embajadores. Con Janos Hunyadi, Esteban de Moldavia y Vlad III Dracul, martillo de los turcos. Eficiente jinete y excelente estratega, su defensa móvil frustró una y otra vez las acometidas otomanas, retrasando, la menos hasta su muerte, la inevitable conquista y dominio turco sobre Albania. Hoy en día se le considera héroe (y casi fundador) de su país.


Skanderbeg fue durante toda su vida un guerrero, un hombre de acción. No destacó como fundador de ciudades, ni por sentar las bases de un estado, ni nada parecido. Bien es cierto que la ocasión no era era propicia para crear una entidad estatal. En esos tiempos sólo había una prioridad; sobrevivir hoy, para seguir combatiendo mañana. No obstante, el nacionalismo romántico del siglo XIX y el nuevo estado independiente albanés de principios del XX lo convirtieron en un símbolo patrio. Enver Hoxha, hizo el resto, elevando a Skanderbeg a la consideración de Padre de la Patria. 

domingo, 1 de junio de 2014

LAS MURALLAS DE DUBROVNIK



La República de Ragusa (actual Dubrovnik) fue uno de los más potentes estados del Mediterráneo Central durante la Edad Media y la única ciudad adriática que pudo resistir el avance veneciano en aquellas costas. Uno de los principales factores que contribuyeron a conservar su autonomía hasta época napoleónica fue su imponente entramado defensivo, formado por torreones, baluartes, fuertes y una muralla que rodea (y cierra) completamente el núcleo urbano.  



En el siglo XII se erigieron las murallas de la ciudad, en croata Dubrovacke gradske, construidas con roca caliza, alrededor de la ciudad nueva, para intentar protegerse y defenderse de las amenazas llegadas tanto de Oriente como de Occidente. Numerosas adiciones y fortificaciones, su construcción se prolongó hasta el siglo XVII, han hecho de estas murallas medievales de las mejor conservadas de Europa. Como si de una auténtico milagro se tratase, después de un pasado turbulento y un durísimo asedio durante los años '90, los orgullosos muros de la ciudad aún permanecen en pie.



Una fortificación jalonada con fortines, bastiones y torreones, que se extiende durante unos dos kilómetros, elevándose hasta los 25 metros de altura. Hoy son centenares de turistas los que tratan de asaltarlos. El cerco de murallas está reforzado por tres torres circulares y catorce cuadrangulares, cinco bastiones, dos grandes y angulares fortificaciones y el Fuerte de San Juan. El foso que rodeaba parte de la ciudad contaba con más de 120 cañones que hacían mucho más férrea y efectiva su defensa. 


A lo largo de su turbulenta historia, muchas han sido las ocasiones en que Ragusa ha dado muestras de lo formidable de sus murallas y de su capacidad para la resistencia. Entre 866 y 867 aguantó quince meses de asedio sarraceno contando con la ayuda de la flota bizantina enviada por Basilio I. En 948 los venecianos intentaron conquistar la ciudad y los ragusanos atribuyeron la victoria a San Blas. También Stefan Nemanja, Gran Príncipe de Raska, fue derrotado en las puertas de Ragusa en 1185, que en esta ocasión contaron con la ayuda de los fieros normandos. En 1205 venecianos y cruzados se aposentaron en Dalmacia y a Ragusa no le quedó más remedio que abrirle sus puertas y en 1451 el poderoso señor de bosnia Stjepan Vukci Kosaca se vio obligado a levantar el sitio. 



Trdava Lovrijenac, o Fuerte de San Lorenzo, situado en una especie de islote frente a la ciudad, para asegurarse la lealtad de la guarnición, ésta, se sustituía cada treinta días, y además únicamente se les proporcionaban víveres para ese tiempo.


Trdava Bokar, defendía una de las puertas principales, la Puerta de Pile. Diseñada en el siglo XV por el arquitecto florentino Michelozzo di Bartolommeo, que fue invitado a Ragusa para dirigir la defensa de la ciudad tras la caída de Constantinopla. El fuerte Bokar está considerado uno de los más hermosos ejemplos de armonía y funcionalidad de la arquitectura defensiva. 


El Fuerte Revellin, exento, protegía y defendía el acceso a la ciudad a través de la Puerta Ploca, y también tiene controlado el puerto. Fue construido en 1462, y diseñado por Antonio Ferramolino, tras la caída de Bosnia y el recrudecimiento de la amenaza otomana. El nombre deriva del término rivelino (revellin) que hace referencia a la obra defensiva construida frente a la puerta de la ciudad. 


La no tan importante entrada norte, Sjeverna gradska vrata, está defendida por la St. James Tower. 


Las murallas marítimas se extienden desde del Fuerte Bokar en el Oeste, y el Fuerte de San Juan en el sur, y la Fortaleza Revelín, y su cometido era defender a la República de Ragusa de los ataques marítimos, especialmente de la marina veneciana. 


Las imponentes murallas terrestres se extienden desde Trdava Bokar hasta el Fuerte Revellin. 


El Fuerte de San Juan - Trdava sv. Ivana - cumplía la función de proteger la entrada del puerto, uno de los lugares más importantes de la ciudad, a través del cual los comerciantes ragusinos controlaban gran parte del Adriático. Consiguió en varias ocasiones evitar el acceso de piratas y otras naves enemigas. 


Tvrdava Minceta, desde el norte ejerce el dominio sobre toda la ciudad, se yergue como una auténtica torre del homenaje, señera y señora de todo el entramado defensivo. Mencetic era la familia propietaria de los terrenos donde se construyó la torre. 


Además de murallas y torres que defendían la ciudad de Dubrovnik, la República de Ragusa, también contaba con núcleos cercanos fortificados, como Ston. La gran muralla de Ston, situada varios kilómetros al norte de la capital ragusina, formaba parte del sistema defensivo de la República.